Panderetas Cayon-Scat colabora con www.folk-cantabria.com

Sergio Cayón es un maestro artesano de la construcción de panderetas. Reconoce que «es una de las manifestaciones más características de Cantabria dentro del folclore representado por la música, el canto y el baile».
La pandereta es un instrumento presente en la mayor parte del norte de España, sin embargo es Cantabria, en la figura de la mujer y en particular su comarca de Campoo donde adquiere un relieve especial.
A Sergio le atraen los instrumentos tradicionales desde hace diez años aproximadamente «y toco un poco la gaita y la pandereta». Se adentró en el mundo de esta percusión tan arraigada a Cantabria «por un grupo de amigos que tocábamos la gaita y probamos con la pandereta».
El taller de trabajo lo tiene desde hace cuatro años en el bajo de una pequeña urbanización de Suances.
De allí salen los codiciados tesoros percusivos. La técnica que emplea es artesanal: «Se prepara una tabla de 6 centímetros de ancho y 0,5 centímetros de grosor. Las maderas que empleo son de nogal, fresno o cerezo. Las doblo y las encolo. A continuación las marco y las acanalo, para en la siguiente fase lijarlas y barnizarlas. Después las coloco el parche y las sonajas».
Sergio las construye con un aro de madera, sonaja y un parche de pergamino de cabra u oveja. Así, explica que «la resonancia va en función del diámetro de la pandereta y del grosor del parche», mientras que de las sonajas opina que «es algo personal. Depende de la persona que la toque».
En su taller de Suances fabrica unas ochenta panderetas al año. «Una cifra aceptable, pero que no da para comer», afirma. Los tamaños varían según la edad y el gusto del cliente.
Las panderetas gallegas duran como mucho un año, no así las que se tocan en Cantabria. El luthier confirma esta aseveración y dice que esto es así en Galicia «porque hay que golpearlas muy duro para poder oírlas al mismo tiempo que la potente gaita».
Le encargan la fabricación de este instrumento, «principalmente grupos y escuelas de folclore y danza. De todo un poco». Se muestra satisfecho del prestigio que ha alcanzado en este oficio: «Prueba de ello es que las ganadoras de los dos últimos años de canto montañés en el Palacio de Festivales me han encargado panderetas». ¿Y por qué es un instrumento está más vinculado a la mujer? Sergio Cayón contesta que todo responde a una tradición, «aunque en las escuelas de folclore cada vez se matriculan más chicos».
Es consciente de que en sus manos está la construcción de un instrumento «arraigado al folclore de Cantabria», y por este motivo concibe este oficio como una vocación, no como un mero negocio. «Sí, soy consciente de ello, y por eso las hago dado que tengo apego a mis raíces y fa la música tradicional de mi tierra».
No le gusta hablar de precios, aunque puntualiza que depende del tipo de pandereta, «como la clase de madera, que sean coloreadas, pirograbadas, talladas y personalizadas».
No es el único artesano constructor de panderetas en la región, «pero sí soy el único que las talla, pirograba y personaliza».
No se puede vivir de este oficio. Reconoce taxativo: «De ninguna manera. De donde saco el sueldo mensual es como mecánico industrial en una empresa».
Las cantadoras se acompañan de pandereta y en los coros rondas de voces mixtas, las mujeres se acompañan por este sencillo instrumento de percusión.
En la Península Ibérica es posiblemente el instrumento más enraízado en toda su geografía, aunque las caraceterísticas, bien por tamaño o toques, difieren en cada lugar. Incluso, las buenas pandereteras le dan su aire personal, aunque no se salgan de los estilos más puros.
Sergio Cayón es muy consciente de que maneja un patrimonio de la cultura tradicional, en este caso de Cantabria, «que no debe perderse bajo ningún concepto»
Mas información en el teléfono 686123709 y en https://www.facebook.com/panderetasCayon/

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